La aerotermia se ha convertido en una de las soluciones más interesantes para bajar el gasto energético en viviendas catalanas, pero el ahorro real depende tanto de la instalación como de la ayuda que puedas recuperar después. En 2026 ya no vale cualquier convocatoria: hay líneas cerradas, deducciones que sí siguen vigentes y requisitos técnicos que pueden tumbar una solicitud si no se revisan desde el principio.
Yo aquí separo lo que todavía tiene recorrido de lo que solo sigue en papel o en expedientes ya iniciados. Si vas a instalar una bomba de calor, a rehabilitar una vivienda o a mover una comunidad de propietarios, esta guía te deja claro qué puedes pedir, cuánto puede cubrir y qué documentación necesitas para no perder la ventaja fiscal.
Lo esencial que conviene tener claro
- La ayuda autonómica residencial para aerotermia ya no está abierta para nuevas solicitudes en 2026; si existe recorrido, suele ser solo para expedientes anteriores.
- La vía más útil para particulares hoy es la deducción estatal en el IRPF, sobre todo la del 40% cuando la obra mejora de forma acreditada el consumo de energía primaria no renovable.
- La línea de ayudas histórica para aerotermia residencial llegó a reconocer 500 €/kW y hasta 3.000 € por vivienda; en viviendas públicas y tercer sector subía a 650 €/kW y 3.900 € por vivienda.
- La aerotermia aire-aire no entra en estas ayudas térmicas; la elegible es la que se encuadra como renovable térmica para climatización y/o ACS.
- RITE, certificado energético y trazabilidad de pagos no son formalidades: si fallan, la subvención o la deducción se debilitan o desaparecen.
- En comunidades y empresas hay más margen de financiación y mecanismos complementarios, como préstamos preferentes y CAE.

Qué ayudas siguen teniendo sentido en 2026
En 2026 yo separaría las vías en dos bloques. Por un lado está la ayuda autonómica ligada a renovables térmicas residenciales, que en la práctica ya quedó fuera de plazo para nuevas solicitudes; por otro, las herramientas que sí siguen funcionando para quien quiere instalar aerotermia ahora: la deducción fiscal, la financiación preferente y, según el tipo de inmueble, los mecanismos de ahorro energético o las ayudas para empresa.| Vía de apoyo | Estado en 2026 | Para quién encaja mejor | Qué aporta de verdad |
|---|---|---|---|
| Ayuda autonómica residencial para renovables térmicas | Fuera de plazo para nuevas solicitudes | Solo expedientes ya iniciados o cerrados dentro de convocatoria | Subvención directa, pero ya no como puerta de entrada general |
| Deducción IRPF del 40% | Vigente | Propietarios de vivienda habitual que acrediten la mejora energética | Hasta 7.500 € de base anual y un 40% de deducción |
| Deducción IRPF del 60% | Vigente | Obras de rehabilitación en edificios de uso predominantemente residencial | Hasta 5.000 € al año y 15.000 € acumulados |
| Préstamos preferentes para rehabilitación | Vigentes | Comunidades de propietarios | No rebajan el impuesto, pero hacen viable la obra |
| CAE | Vigente | Hogares, comunidades y empresas con actuación verificable | Convierte ahorro energético en valor económico |
| Ayudas para pymes e industria | Vigentes | Negocios, hoteles, comercios y naves | Puede cubrir una parte relevante del coste elegible |
La lectura práctica es sencilla: hoy no conviene montar una instalación contando con una gran subvención residencial nueva, porque ese carril ya no es el principal. Lo que de verdad pesa ahora es la combinación de fiscalidad, financiación y buen certificado energético. Con eso claro, el siguiente filtro es técnico: qué exige la norma para que el dinero no se pierda en el expediente.
Cuánto dinero puede aportar la aerotermia sin venderte una falsa expectativa
Si nos fijamos en la línea autonómica que sí llegó a reconocer esta tecnología, la referencia para aerotermia residencial fue de 500 €/kW, con un máximo de 3.000 € por vivienda. En viviendas de propiedad pública y tercer sector la cuantía subía a 650 €/kW y 3.900 € por vivienda. Para comparar, la geotermia o la hidrotérmica se movían en importes mayores, precisamente porque suelen exigir una obra más compleja.
| Tecnología | Referencia de ayuda | Lectura práctica |
|---|---|---|
| Aerotermia residencial | 500 €/kW, hasta 3.000 € por vivienda | Útil, pero rara vez cubre la inversión completa |
| Aerotermia en vivienda pública o tercer sector | 650 €/kW, hasta 3.900 € por vivienda | Más cobertura si el proyecto encaja en ese ámbito |
| Solar térmica | 450 a 900 €/kW | Puede ser alternativa o complemento, según el edificio |
| Geotermia o hidrotérmica | 1.600 a 2.250 €/kW | Más ayuda porque también suele haber más coste |
Lo que más me interesa no es el número en bruto, sino el porcentaje real de cobertura. En una vivienda particular, 3.000 € ayudan, pero no cambian por sí solos la matemática de la obra. Por eso yo no compraría la aerotermia como si la subvención fuera a pagar el proyecto entero: la clave está en bajar el coste neto con la deducción fiscal y, si hace falta, con financiación. Y aquí conviene no olvidar un detalle: la línea térmica excluía los equipos aire-aire, así que no todo lo que se anuncia como aerotermia entra en la misma categoría de ayuda.
Qué exige la normativa para que la instalación sea subvencionable
RITE, el reglamento de instalaciones térmicas en los edificios, marca el cómo y el cuándo: diseño, ejecución, mantenimiento y uso. Para una aerotermia eso significa que no basta con comprar una máquina buena; tiene que estar bien dimensionada, instalada por personal habilitado y documentada como toca.
RITE y equipo habilitado
Yo reviso siempre tres cosas: que el sistema esté bien encuadrado como instalación térmica, que el instalador pueda firmar la ejecución y que el diseño sea coherente con la demanda real de la vivienda. En una instalación mal dimensionada, la parte económica se degrada muy rápido, porque luego el rendimiento estacional no acompaña y el ahorro prometido se queda corto.
El certificado energético manda más de lo que parece
La ayuda y la deducción no se apoyan en una intuición de ahorro, sino en un certificado energético antes y después de las obras. Si el documento no acredita la mejora mínima exigida, la solicitud pierde fuerza. En la práctica, esto es lo que más suele separar una inversión rentable de una obra que solo parece eficiente en la oferta comercial.
Qué cambia en comunidades de vecinos
En comunidades, la parte técnica no suele ser el único freno. También importa el acuerdo interno, la repartición de costes y la trazabilidad documental. La propiedad horizontal permite sacar adelante actuaciones de mejora energética con mayoría simple cuando el proyecto está bien planteado, y después hay que cuadrar certificados, cuotas y facturas por participación sin mezclar gastos que no correspondan.
| Requisito | Por qué importa |
|---|---|
| RITE | Define las condiciones mínimas de diseño, ejecución, mantenimiento y uso |
| Certificado energético antes y después | Prueba la mejora real de la vivienda o edificio |
| Ausencia de combustibles fósiles en la parte subvencionada | Evita que el proyecto quede fuera de la ayuda o de la deducción |
| Tipo de equipo | La aerotermia aire-aire no entra en la misma vía que la térmica para ACS y climatización |
| Justificación documental | Sin facturas, pagos bancarios y memoria técnica, el expediente se debilita |
Con el marco técnico claro, el siguiente paso es evitar los fallos de tramitación que más dinero cuestan. Ahí es donde muchos proyectos pierden margen sin darse cuenta.
Cómo tramitarlo sin tropezar en lo básico
Si yo tuviera que ordenar el proceso, lo haría así:
- Confirmaría si el caso encaja en una ayuda viva, en una deducción fiscal o solo en financiación. No presupuestaría sobre una convocatoria que ya está cerrada.
- Pediría un certificado energético previo y una memoria técnica o proyecto que describa la instalación real, no una versión genérica del catálogo.
- Solicitaría un presupuesto desglosado con potencia, modelo, emisores, ACS, retirada del sistema anterior y fechas de ejecución.
- Presentaría la solicitud o abriría el expediente antes de iniciar la obra, cuando la línea lo exija, y guardaría el justificante de registro.
- Pagaría siempre por medios trazables. Si el pago no deja rastro bancario claro, después complica la justificación fiscal y la subvención.
- Encargaría el certificado energético final en cuanto termine la obra y comprobaría que la mejora alcanza el umbral exigido.
- Aplicaría la deducción sobre el coste neto, descontando la subvención pública si la hubiera.
Los errores que veo una y otra vez son bastante previsibles: empezar la obra demasiado pronto, mezclar equipos elegibles con otros que no lo son, pagar en efectivo, olvidar el certificado previo o asumir que cualquier bomba de calor entra automáticamente en la ayuda. Si se corrige eso desde el principio, el expediente gana una solidez enorme. Y una vez resuelto el trámite, la pregunta cambia: ¿qué opciones hay para comunidades, empresas y financiación complementaria?
Qué pasa con comunidades, empresas y financiación complementaria
Para comunidades de propietarios, la financiación preferente impulsada por la administración de vivienda y el instituto de finanzas sigue siendo una pieza muy útil. No es una subvención a fondo perdido, pero sí puede hacer viable una obra que, sin crédito, se quedaría bloqueada por pura tesorería.
Cuando el proyecto no es una vivienda aislada
Si la aerotermia se instala en un hotel, un comercio, una oficina o una nave, yo no miraría la vía residencial. En esos casos, la línea de eficiencia energética para industria y pyme puede llegar, según el tamaño de la empresa, al 30% del coste elegible en grandes empresas, 40% en medianas y 50% en pequeñas. Es otro circuito, pero muchas veces es el que realmente encaja con el inmueble.
El CAE como ingreso adicional
El Certificado de Ahorro Energético no es una subvención al uso. Es un mecanismo para monetizar el ahorro verificable. Traducido a lenguaje simple: si la actuación genera un ahorro bien medido, ese ahorro puede tener valor económico. Yo lo veo especialmente útil cuando hay volumen de obra, una comunidad, una empresa o un gestor que sabe ordenar la documentación. En una vivienda aislada también puede existir, pero suele ser menos directo.
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Bonificaciones municipales
Luego está el plano local, que muchas veces se olvida. Algunos ayuntamientos aplican bonificaciones en IBI o ICIO para actuaciones energéticas, pero ahí no hay fórmula universal. Yo no daría por hecho ninguna rebaja sin revisar la ordenanza concreta del municipio donde está la vivienda.
| Vía complementaria | Dónde encaja | Qué aporta |
|---|---|---|
| Préstamos preferentes | Comunidades de propietarios | Financiación de la obra en condiciones más favorables |
| Ayuda para eficiencia energética en pyme e industria | Negocios y edificios no residenciales | Ayuda porcentual sobre el coste elegible |
| CAE | Actuaciones con ahorro verificable | Puede convertir ahorro en retorno económico |
| Bonificación municipal | Según ayuntamiento | Reduce el coste fiscal local de la actuación |
Con estas piezas, el proyecto deja de depender de una sola subvención y pasa a apoyarse en varias capas. Esa es la diferencia entre un presupuesto optimista y una inversión que realmente aguanta el análisis.
Lo que yo revisaría antes de firmar el presupuesto
Si tuviera que decidir hoy una instalación de aerotermia en Cataluña, no empezaría por la promesa comercial más vistosa, sino por tres preguntas muy concretas: si el inmueble es vivienda aislada o comunidad, si todavía existe una vía de ayuda abierta para ese caso y si el certificado energético puede demostrar la mejora que la norma exige.- Si es una vivienda particular, mi base de cálculo sería la deducción del 40% y, cuando proceda, una bonificación municipal.
- Si es una comunidad, yo intentaría integrar la aerotermia dentro de una rehabilitación más amplia para ganar peso técnico, fiscal y financiero.
- Si es un negocio, buscaría la línea empresarial o industrial y no perdería tiempo en la ruta residencial.
- Si ya existe un expediente anterior, respetaría sus fechas y su justificación al milímetro, porque ahí es donde se gana o se pierde la ayuda.
La decisión buena no es la que promete más ayuda en el folleto, sino la que aguanta una revisión técnica y fiscal completa. Si el proyecto ya sale con certificado previo, instalador habilitado, calendario realista y una vía clara de deducción o financiación, la aerotermia en Cataluña deja de ser una apuesta y pasa a ser una inversión bastante sólida.