Plantearse instalar aerotermia en una casa ya construida tiene sentido cuando buscas bajar consumo, electrificar la climatización y, si eliges un sistema reversible, ganar también refrigeración. La clave no está solo en la máquina: manda la temperatura a la que trabaja tu vivienda hoy, el espacio disponible para la unidad exterior y cuánto estás dispuesto a tocar de la instalación existente. Aquí te explico cuándo encaja de verdad, qué reforma suele exigir y dónde suelen aparecer los sobrecostes.
Lo esencial antes de decidir si compensa en tu vivienda
- La aerotermia en una vivienda existente es viable, pero su rendimiento depende mucho de los emisores y de la temperatura de trabajo.
- Los radiadores tradicionales pueden funcionar, aunque suelen pedir impulsiones altas; los sistemas de baja temperatura y el suelo radiante encajan mejor.
- La mayor parte del coste no está en la máquina, sino en adaptar hidráulica, emisores, ACS, electricidad y obra civil.
- Si quieres refrigeración, hay que pensar desde el principio en fancoils o en un sistema compatible con frío; los radiadores no resuelven esa parte.
- El sistema de CAE puede ayudar a recuperar parte del ahorro: 1 CAE equivale a 1 kWh de ahorro de energía final.
Cuándo tiene sentido instalar aerotermia en una casa ya construida
Yo la veo especialmente razonable en tres escenarios: cuando la vivienda ya está razonablemente aislada, cuando la instalación actual puede trabajar a baja temperatura y cuando la reforma que vas a hacer ya obliga a tocar parte de la climatización. En una casa con pérdidas térmicas muy altas, la bomba de calor seguirá funcionando, pero lo hará más forzada y con menos ventaja económica.
La pregunta correcta no es si la aerotermia cabe en una casa antigua, sino si la casa le permite trabajar con comodidad. Si tus necesidades de calefacción obligan a impulsiones muy altas, la instalación se encarece y el rendimiento cae. Si, en cambio, la vivienda puede calentarse con agua más templada, la operación resulta mucho más lógica.
| Situación de la vivienda | Viabilidad | Mi lectura práctica |
|---|---|---|
| Radiadores sobredimensionados y aislamiento aceptable | Alta | Suele ser el punto de partida más agradecido para una reforma contenida. |
| Radiadores justos y vivienda con pérdidas térmicas medias | Media | Puede funcionar, pero conviene revisar emisores y no comprar la máquina “a ojo”. |
| Reforma integral con pavimentos a levantar | Muy alta | Es la ocasión ideal para pasar a suelo radiante o a un sistema de baja temperatura. |
| Espacio exterior limitado o comunidad con restricciones | Condicionada | La unidad exterior, el ruido y los permisos pesan tanto como la parte térmica. |
Yo no descartaría la aerotermia por el simple hecho de que la vivienda ya esté hecha. Lo que sí haría es medir bien el salto térmico real que necesita la casa, porque ahí se decide casi todo. Y eso nos lleva directamente al punto más delicado: los emisores.

Qué cambia según los emisores que ya tienes
El IDAE recuerda que un radiador tradicional en calefacción se diseñó para trabajar con 80 °C de impulsión y 60 °C de retorno. Eso es importante porque una bomba de calor rinde mejor cuando puede trabajar con agua más templada; si la fuerzas a temperaturas altas, pierde parte de su ventaja. Dicho de forma simple: no todos los emisores “se dejan llevar” igual de bien por la aerotermia.
| Emisor | Temperatura típica | Qué implica en una reforma |
|---|---|---|
| Radiadores tradicionales | Hasta 80/60 °C | Pueden servir, pero suelen penalizar el rendimiento si la vivienda necesita mucha temperatura. |
| Radiadores de baja temperatura | 45-60 °C | Son una buena solución intermedia cuando no quieres levantar suelos. |
| Fancoils | 45-60 °C | Mejoran el control y permiten frío, aunque introducen ventilación forzada y algo más de instalación. |
| Suelo radiante | 35-45 °C | Es el escenario más amable para la aerotermia, pero también el que más obra suele exigir. |
En la práctica, esto significa que una casa con radiadores clásicos no está condenada, pero quizá necesite más superficie emisora, mejor equilibrado hidráulico o una máquina capaz de trabajar con temperaturas algo más altas. En una vivienda con fancoils o suelo radiante, la bomba de calor suele respirar mejor y, además, puede darte refrigeración útil en verano. Si la reforma busca confort todo el año, yo pondría ese punto sobre la mesa desde el minuto uno.
Qué obra exige de verdad la instalación
La instalación real rara vez es “poner la máquina y listo”. En una vivienda ya construida yo la dividiría en cinco capas: cálculo, hidráulica, ubicación, electricidad y legalización. Si una de ellas queda floja, el sistema no rendirá como esperas aunque el equipo sea bueno.
- Estudio térmico. Necesitas saber cuánta potencia pide la vivienda en invierno y a qué temperatura puede trabajar sin perder confort.
- Definición del esquema. Hay que decidir si el sistema cubrirá solo calefacción o también agua caliente sanitaria, y si conviene mantener algún apoyo auxiliar.
- Adaptación hidráulica. Aquí entran tuberías, colectores, válvulas, equilibrado y, si hace falta, cambio de emisores.
- Ubicación de la unidad exterior. El ruido, las vibraciones, la distancia a vecinos y la evacuación de condensados importan mucho más de lo que suele parecer al principio.
- Puesta en servicio y registro. La instalación debe quedar correctamente legalizada y documentada por una empresa habilitada.
La normativa térmica vigente se aplica también a las reformas en edificios existentes en la parte que se modifica, así que no merece la pena improvisar con soluciones “caseras”. Y si te mueves en potencias grandes, el nivel de exigencia sube todavía más: por encima de 70 kW ya entran controles y registros adicionales que en una vivienda unifamiliar normalmente no aparecen. Mi consejo aquí es claro: antes de comprar el equipo, compra el proyecto técnico bien planteado.
Cuánto suele cambiar el presupuesto
El presupuesto de una aerotermia en una casa reformada no lo marca solo la máquina. Lo que de verdad mueve la cifra es si reutilizas emisores, si necesitas ACS, si hay que abrir pavimentos y si el cuadro eléctrico aguanta sin una reforma mayor. Yo no presupuestaría nunca sin partidas desglosadas.
| Partida | Por qué cambia tanto el precio | Qué conviene exigir en la oferta |
|---|---|---|
| Equipo de aerotermia | La potencia, la eficiencia estacional y si es monobloc o partido alteran mucho la cifra. | Marca, potencia, SCOP, nivel sonoro y condiciones reales de rendimiento. |
| ACS | Un depósito acumulador y su control añaden volumen, espacio y material. | Capacidad del depósito, tiempos de recuperación y gestión antilegionela. |
| Emisores | Conservar radiadores no cuesta lo mismo que cambiarlos por baja temperatura o fancoils. | Temperatura de impulsión prevista y potencia entregada por estancia. |
| Obra hidráulica | Colectores, tuberías, aislamientos, válvulas y equilibrado pueden disparar la mano de obra. | Plano de esquema hidráulico y detalle de materiales. |
| Electricidad y control | Si el cuadro es antiguo, quizá haya que reforzarlo o crear líneas dedicadas. | Protecciones, potencia necesaria y consumos previstos. |
| Legalización y puesta en marcha | La documentación y la puesta en servicio no son un trámite decorativo. | Certificado, registros y manual de uso y mantenimiento. |
Como referencia de mercado, no me parecería serio pensar en una reforma doméstica completa por debajo de cinco cifras si hay que hacerla bien. Una sustitución sencilla puede arrancar en torno a 10.000 euros en muchos casos, y cuando la obra toca emisores, ACS o suelo radiante la cifra sube rápido. No es un dato para asustar, sino para que el presupuesto se compare con la casa real, no con el folleto de la máquina.
Si además la actuación genera ahorro medible, entra otra palanca interesante. El MITECO fija que 1 CAE equivale a 1 kWh de ahorro de energía final, y en estas actuaciones suelen pedir factura, fotos antes y después, certificado de la instaladora y la comunicación de puesta en servicio. No siempre compensa perseguirlo, pero cuando encaja ayuda a amortiguar parte de la inversión.
Cuándo compensa más que seguir con gas o con una reforma parcial
La aerotermia suele ganar cuando la casa ya está cerca de trabajar a baja temperatura, cuando quieres refrigeración o cuando vas a renovar la instalación completa. Si tu caldera de gas es relativamente nueva y la vivienda pierde muchísimo calor, yo no empezaría por arrancar todo: primero revisaría envolvente y emisores.
| Opción | Cuándo la veo sensata | Ventaja principal | Límite claro |
|---|---|---|---|
| Aerotermia completa | Vivienda con buena o mejorable envolvente y emisores compatibles | Electrificación, buen rendimiento y posibilidad de frío | Mayor inversión inicial |
| Sistema híbrido | Casa con radiadores antiguos o clima más exigente | Reduce riesgo y permite apoyo en picos de demanda | Más complejidad y menos simplificación del sistema |
| Seguir con gas y mejorar la vivienda | Caldera reciente o casa con pérdidas muy altas | Menor desembolso inmediato | Retrasa la descarbonización y mantiene dependencia fósil |
El IDAE recoge un caso de rehabilitación colectiva en Gijón en el que una aerotermia centralizada permitió alcanzar letra C en consumo de energía primaria y B en emisiones de CO2. Ese tipo de ejemplo es útil porque demuestra dos cosas: que la aerotermia puede encajar en edificios existentes y que el resultado energético mejora de verdad cuando el sistema está bien dimensionado. Yo no lo usaría como promesa universal, pero sí como referencia de lo que una buena rehabilitación puede lograr.
La conclusión práctica es bastante simple: si vas a abrir suelo, tocar la red hidráulica o renovar la climatización completa, la aerotermia suele tener más sentido que seguir parcheando una instalación vieja. Si solo buscas cambiar una máquina sin mirar la casa, el riesgo de equivocarte aumenta mucho.
Errores que veo más a menudo y cómo evitarlos
- Comprar potencia “a ojo”. Una bomba sobredimensionada no mejora el confort; puede empeorar ciclos y consumo.
- Ignorar la temperatura real de trabajo. Si tu casa necesita agua muy caliente, el rendimiento cae y la inversión se resiente.
- Creer que todos los radiadores valen igual. Hay casas donde basta con equilibrar y otras donde tocar emisores es obligatorio.
- Olvidar el ACS. El agua caliente sanitaria requiere depósito, espacio y control específico.
- No revisar la instalación eléctrica. En viviendas antiguas, el cuadro puede obligar a una reforma adicional.
- Pasar por alto ruido y ubicación exterior. Una mala colocación puede arruinar una instalación técnicamente buena.
- Firmar un presupuesto sin desglose. Si no ves máquina, hidráulica, legalización y mantenimiento por separado, estás comprando a ciegas.
Si corriges estos puntos antes de firmar, ya habrás evitado la mayoría de las malas compras. La siguiente revisión, mucho más corta, es la que yo haría personalmente antes de pedir ofertas.
La lista corta que yo revisaría antes de pedir presupuesto
- Temperatura de impulsión que necesita la vivienda en un día frío de verdad, no en una jornada templada.
- Estado del aislamiento de cubierta, ventanas y huecos, porque cada fuga térmica empeora la ecuación.
- Si quieres solo calefacción o también refrigeración y ACS.
- Espacio y ubicación de la unidad exterior, con atención al ruido y a la evacuación de condensados.
- Compatibilidad de los emisores actuales con baja temperatura.
- Necesidad de refuerzo eléctrico o de cambios en el cuadro.
- Si la oferta incluye puesta en marcha, documentación y mantenimiento básico.
- Posible acceso a ayudas autonómicas o a CAE, según el momento y la comunidad.
Yo no empezaría comparando marcas; empezaría comparando casas. Si la demanda térmica, el espacio exterior y la temperatura de trabajo encajan, la aerotermia en una vivienda ya construida es una decisión muy sólida. Si uno de esos tres pilares falla, primero ajustaría la envolvente o los emisores, porque ahí es donde de verdad se gana o se pierde la inversión.