Cuando una vivienda necesita calefacción, refrigeración y agua caliente, la aerotermia puede cubrir las tres funciones con un solo sistema. Su atractivo está en aprovechar la energía del aire exterior, pero el resultado depende mucho del aislamiento, los emisores y el diseño de la instalación. Aquí explico cómo funciona, cuánto puede costar, qué consumo esperar y en qué casos realmente compensa.
La aerotermia aprovecha el aire para climatizar con menos energía
- Extrae calor del aire exterior mediante una bomba de calor, incluso cuando la temperatura es baja.
- Puede proporcionar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria con un mismo equipo.
- Su eficiencia suele expresarse con el COP y el SCOP, no solo con la potencia nominal.
- Una instalación doméstica completa suele situarse entre 8.000 y 18.000 euros, aunque depende de la vivienda.
- Funciona mejor con suelo radiante, fancoils o radiadores de baja temperatura.

Qué es la aerotermia y cómo funciona
La aerotermia es una tecnología que utiliza una bomba de calor para extraer energía térmica del aire exterior y transferirla al interior de la vivienda o al agua de un circuito. Aunque fuera haga frío, el aire sigue conteniendo calor aprovechable. El equipo lo capta y lo concentra mediante un ciclo frigorífico.
El funcionamiento se parece al de un frigorífico, pero al revés. El refrigerante absorbe calor en la unidad exterior, el compresor eleva su temperatura y después ese calor se entrega al agua o al aire de la casa. El compresor eléctrico consume energía, pero la mayor parte del calor útil procede del ambiente.
El ciclo de la bomba de calor
Una instalación aire-agua suele incluir una unidad exterior, una unidad hidráulica y, cuando produce agua caliente, un depósito acumulador. El circuito pasa por cuatro fases principales: evaporación, compresión, condensación y expansión.
- Evaporación: el refrigerante recoge calor del aire exterior.
- Compresión: el compresor aumenta su presión y temperatura.
- Condensación: el calor se transfiere al agua de calefacción o al aire interior.
- Expansión: el refrigerante reduce su presión y vuelve a iniciar el ciclo.
En verano el proceso se invierte para extraer calor de la vivienda y expulsarlo al exterior. Por eso una misma bomba puede ofrecer calefacción en invierno y refrigeración en verano, siempre que el sistema interior esté preparado para ambas funciones.
Qué servicios puede cubrir en una vivienda
No toda la aerotermia es igual. Antes de comparar marcas o presupuestos conviene distinguir entre los sistemas que calientan directamente el aire y los que trabajan con agua. Esta diferencia afecta al precio, al tipo de obra y al confort final.
Aerotermia aire-aire
La bomba de calor aire-aire toma energía del exterior y la envía directamente a la vivienda mediante unidades interiores. Es el principio habitual de muchos equipos de aire acondicionado con tecnología inverter. Su instalación suele ser más sencilla y económica, pero no produce agua caliente sanitaria por sí sola.
Aerotermia aire-agua
Este sistema calienta o enfría el agua que circula por suelo radiante, radiadores, fancoils o un depósito de ACS. Es la opción más asociada a la aerotermia doméstica porque puede integrar climatización y agua caliente en una sola solución.
Producción de agua caliente sanitaria
También existen equipos compactos destinados únicamente al agua caliente. Suelen incorporar un depósito de entre 150 y 300 litros y pueden sustituir a un termo eléctrico convencional. En pisos o viviendas con calefacción independiente, esta alternativa puede tener más sentido que instalar un sistema completo.
| Tipo de sistema | Qué ofrece | Cuándo encaja mejor |
|---|---|---|
| Aire-aire | Calefacción y refrigeración directa | Viviendas que ya utilizan aire acondicionado |
| Aire-agua | Calefacción, refrigeración y ACS | Obra nueva o reformas integrales |
| Aerotermo | Agua caliente sanitaria | Pisos y viviendas sin necesidad de cambiar la calefacción |
En mi opinión, uno de los errores más habituales es llamar aerotermia a cualquier aire acondicionado. Ambos sistemas utilizan una bomba de calor, pero no tienen necesariamente la misma instalación ni las mismas prestaciones.
Cuánto consume y qué significan el COP y el SCOP
El consumo no se puede calcular solo mirando los metros cuadrados. Influyen el clima de la zona, el aislamiento, la temperatura seleccionada, el número de ocupantes, el tipo de emisor y la temperatura del agua que necesita la instalación.
El COP indica la relación entre el calor producido y la electricidad consumida en un momento concreto. Si una máquina tiene un COP de 4, entrega aproximadamente 4 kWh térmicos por cada kWh eléctrico en esas condiciones de prueba. No significa que mantenga ese rendimiento durante todo el invierno.
Para valorar mejor el comportamiento anual conviene fijarse en el SCOP, que refleja el rendimiento estacional. Una máquina puede anunciar un COP elevado a una temperatura exterior favorable y ofrecer un resultado bastante menor cuando trabaja con heladas o con agua de impulsión muy caliente.
Un ejemplo sencillo de consumo
Supongamos que una vivienda necesita 12.000 kWh térmicos durante un año y la bomba alcanza un SCOP medio de 4. El consumo eléctrico aproximado sería de unos 3.000 kWh, antes de considerar pérdidas, resistencias de apoyo y otros usos.
La cifra real puede ser mayor en una casa mal aislada o con radiadores que exigen agua a 60 o 70 °C. Por eso desconfío de las promesas de ahorro idénticas para todas las viviendas. La eficiencia del edificio pesa tanto como la eficiencia de la máquina.
La relación con la energía solar
La combinación con placas fotovoltaicas puede reducir la electricidad comprada a la red, sobre todo si se programa la producción de agua caliente durante las horas de sol. Aun así, las placas no eliminan el consumo nocturno ni sustituyen la necesidad de dimensionar correctamente la bomba.
El IDAE considera que la bomba de calor puede aprovechar energía renovable del ambiente y reducir el consumo de energía final frente a sistemas basados en combustibles fósiles. La clasificación concreta depende del rendimiento del equipo y de las condiciones establecidas por la normativa aplicable.
Cuánto cuesta instalar aerotermia en España
El precio depende más de la obra necesaria que del nombre comercial del equipo. Para una vivienda unifamiliar, una instalación aire-agua completa suele moverse aproximadamente entre 8.000 y 18.000 euros. En proyectos grandes, con suelo radiante, adaptación de radiadores o varias zonas independientes, puede superar ese intervalo.
| Tipo de actuación | Rango orientativo | Qué puede incluir |
|---|---|---|
| Aerotermo para ACS | 1.500-3.500 € | Equipo compacto, depósito e instalación básica |
| Aire-aire multisplit | 2.000-6.000 € | Unidad exterior y varias unidades interiores |
| Aire-agua en vivienda existente | 8.000-15.000 € | Bomba, hidráulica, controles y puesta en marcha |
| Instalación completa con suelo radiante | 12.000-25.000 € | Equipo, distribución, obra y regulación por zonas |
Son cifras orientativas y no sustituyen un presupuesto técnico. Hay que comprobar si incluye el depósito de ACS, las bombas de circulación, el vaso de expansión, los filtros, la conexión eléctrica, la retirada de la caldera y la legalización. Dos presupuestos pueden parecer iguales y cubrir trabajos muy distintos.
Las ayudas públicas cambian según la comunidad autónoma, el tipo de vivienda y la convocatoria disponible. También pueden existir deducciones fiscales o programas de rehabilitación energética, pero conviene confirmar los requisitos antes de descontar una subvención del presupuesto.
Ventajas y límites frente a otras opciones
La principal ventaja es que una sola instalación puede cubrir varias necesidades con un consumo inferior al de una calefacción eléctrica por resistencias. Además, no requiere almacenar gasóleo ni quemar gas dentro de la vivienda y puede combinarse con electricidad renovable.
También ofrece un confort estable cuando se trabaja con temperaturas de impulsión moderadas. El suelo radiante, por ejemplo, funciona con agua relativamente templada y permite que la bomba trabaje en condiciones más favorables.
| Solución | Ventaja principal | Limitación habitual |
|---|---|---|
| Aerotermia | Calefacción, refrigeración y ACS con alta eficiencia | Inversión inicial y necesidad de buen diseño |
| Caldera de gas | Respuesta rápida y buena adaptación a radiadores existentes | Usa combustible fósil y requiere suministro de gas |
| Caldera de gasóleo | Potencia elevada en viviendas grandes | Depósito, mantenimiento y emisiones más altas |
| Radiadores eléctricos | Instalación sencilla y bajo coste inicial | Consumo elevado por cada kWh térmico producido |
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Cuándo puede no ser la mejor elección
En una vivienda con aislamiento deficiente, radiadores pequeños y temperaturas de impulsión muy altas, el ahorro puede quedar lejos de lo esperado. La bomba tendrá que trabajar más horas y podría activar una resistencia eléctrica de apoyo, que consume bastante más que el ciclo normal.
También hay que reservar espacio para la unidad exterior y, en los sistemas aire-agua, para el depósito de ACS. La unidad exterior produce ruido moderado, agua de condensación y ciclos de desescarche, aspectos que deben estudiarse si se instala junto a dormitorios o patios interiores.
Mi recomendación es no decidir solo por el precio del equipo. Primero revisaría el aislamiento, los emisores existentes y la temperatura de impulsión necesaria. En muchas reformas, mejorar la envolvente del edificio aporta más ahorro que instalar una máquina sobredimensionada.
Cómo saber si encaja en tu vivienda
Antes de aceptar una oferta, pediría un cálculo de cargas térmicas habitación por habitación. Ese documento estima las pérdidas de calor y evita elegir la potencia por una regla rápida basada únicamente en los metros cuadrados.
- Comprueba el aislamiento de fachada, cubierta, ventanas y cajones de persiana.
- Identifica los emisores existentes y la temperatura de agua que necesitan.
- Revisa la potencia eléctrica disponible y el espacio para la unidad exterior.
- Define el uso de ACS según el número de personas y sus horarios.
- Compara el SCOP, el nivel sonoro y la potencia a bajas temperaturas.
- Exige una puesta en marcha documentada y una explicación de los controles.
En una vivienda nueva, la aerotermia suele integrarse con facilidad porque el proyecto puede incluir suelo radiante, aislamiento y espacio técnico desde el principio. En una vivienda existente, puede seguir siendo una buena solución, pero quizá convenga conservar parte de la instalación o combinarla con otra fuente.
Los radiadores convencionales no descartan automáticamente la aerotermia. El problema aparece cuando necesitan agua muy caliente para mantener el confort. En ese caso se pueden estudiar radiadores de mayor superficie, ventiloconvectores o una bomba de alta temperatura, aunque esta última suele trabajar con menor rendimiento y mayor consumo.
Los errores que más encarecen la instalación
El primer error es sobredimensionar la máquina “por si acaso”. Un equipo demasiado grande puede arrancar y parar con frecuencia, regular peor y costar más. La potencia debe responder a la demanda real, no al tamaño de la vivienda multiplicado por una cifra genérica.
Otro fallo común consiste en mantener una temperatura de impulsión excesiva. Bajarla progresivamente, siempre que los emisores lo permitan, suele mejorar el rendimiento. La regulación por curvas climáticas ayuda a adaptar la temperatura del agua a la temperatura exterior.
También se descuida el mantenimiento. Conviene limpiar filtros, revisar el circuito hidráulico, comprobar presiones y mantener despejada la unidad exterior. Una obstrucción o una mala circulación pueden reducir el rendimiento y acortar la vida útil del sistema.
Por último, no conviene calcular la rentabilidad solo con el precio de la electricidad de un mes. El resultado depende de los hábitos, la tarifa, el clima y el uso de la vivienda. La mejor comparación es anual y debe incluir mantenimiento, posibles obras y sustitución de equipos auxiliares.
La decisión acertada empieza antes de elegir la máquina
La aerotermia tiene mucho sentido cuando se busca una solución integrada, la vivienda está razonablemente aislada y los emisores trabajan a baja temperatura. En esas condiciones puede ofrecer un buen equilibrio entre confort, consumo y reducción de emisiones.
Si la casa necesita una reforma profunda, conviene valorar primero el aislamiento y después dimensionar la bomba. Y si solo se necesita agua caliente, un aerotermo puede resolver el problema con una inversión mucho menor que una instalación completa.
Mi criterio final es sencillo: no compraría una promesa de ahorro, sino un diseño bien calculado. Una aerotermia correctamente elegida puede funcionar durante muchos años, pero su rendimiento dependerá siempre de cómo encaje con la vivienda, el clima y la forma real de usarla.