Cuando llega la factura de la luz, cargar un coche eléctrico puede parecer más caro de lo esperado si no se separan bien los costes. La pregunta de cuánto cuesta cargar un coche eléctrico depende sobre todo del precio del kWh, el consumo del vehículo, las pérdidas de energía y el lugar donde se conecte. En España, cargar en casa suele ser la opción más económica, mientras que la recarga rápida en carretera puede multiplicar el importe.
La recarga doméstica suele ofrecer el coste más bajo por kilómetro
- En casa, una carga completa de 60 kWh puede costar aproximadamente entre 8 y 13 euros.
- En un punto público normal, el mismo proceso suele situarse entre 20 y 27 euros.
- La recarga rápida puede elevar el coste hasta unos 30 o 36 euros por una batería de 60 kWh.
- Un coche que consume 18 kWh cada 100 km puede recorrer esa distancia por 2,40-4 euros en casa.
- Las pérdidas durante la carga añaden aproximadamente un 10 % de consumo que también se paga.
La respuesta rápida depende de dónde conectes el coche
Para hacer una estimación útil tomo como referencia un vehículo eléctrico que consume 18 kWh por cada 100 kilómetros. Es una cifra razonable para un turismo compacto o mediano, aunque un SUV pesado puede superar los 20 kWh y un modelo pequeño puede quedarse cerca de 14 o 15 kWh.
En 2026, los precios domésticos pueden moverse aproximadamente entre 0,12 y 0,20 euros por kWh, según la tarifa y la hora. En la red pública, una recarga convencional suele rondar los 0,30-0,40 euros por kWh, mientras que las estaciones rápidas y ultrarrápidas pueden situarse entre 0,45 y 0,70 euros.
| Tipo de recarga | Precio orientativo | Carga de una batería de 60 kWh | Coste aproximado por 100 km |
|---|---|---|---|
| Casa con tarifa económica | 0,12-0,15 €/kWh | 7,90-9,90 € | 2,40-3 € |
| Casa con tarifa convencional | 0,16-0,20 €/kWh | 10,60-13,20 € | 3,20-4 € |
| Punto público normal | 0,30-0,40 €/kWh | 19,80-26,40 € | 5,90-7,90 € |
| Cargador rápido | 0,45-0,55 €/kWh | 29,70-36,30 € | 8,90-10,90 € |
| Cargador ultrarrápido | 0,55-0,70 €/kWh | 36,30-46,20 € | 10,90-13,90 € |
Estos importes incluyen una aproximación del 10 % de pérdidas entre el contador y la batería. Además, un punto público puede añadir gastos por aparcamiento, reserva o permanecer conectado después de terminar. Por eso conviene comprobar siempre el precio final en la aplicación del operador antes de iniciar la carga.
Cómo calcular el coste real de una carga
La cuenta básica es sencilla. Hay que multiplicar los kilovatios hora consumidos por el precio de cada kWh, pero no conviene usar únicamente la capacidad nominal de la batería porque parte de la energía se pierde en el proceso.
Mi fórmula práctica es esta:
Coste de la carga = energía almacenada × 1,10 × precio del kWh
Por ejemplo, cargar del 20 % al 80 % una batería de 60 kWh significa almacenar unos 36 kWh. Si añadimos las pérdidas, el coche tomará aproximadamente 40 kWh de la red. A 0,15 euros por kWh, esa carga costará unos 6 euros en casa. En un cargador público de 0,36 euros, subiría a unos 14,40 euros.
La capacidad de la batería no es el consumo
Una batería de 60 kWh no significa que el coche gaste 60 kWh cada 100 kilómetros. Esa cifra indica cuánta energía puede almacenar. El dato que interesa para calcular el coste de uso es el consumo, expresado en kWh/100 km.
El consumo cambia con la velocidad, la temperatura, el desnivel, la calefacción y la carga del vehículo. En mis estimaciones prefiero trabajar con el consumo real observado y no con la cifra homologada, porque la diferencia en carretera puede superar fácilmente el 15 %.
Cargar en casa es barato, pero hay que elegir bien la tarifa
La recarga doméstica suele ser la gran ventaja económica del coche eléctrico. Si se programa durante las horas más baratas, recorrer 100 kilómetros puede costar alrededor de 2,50-4 euros, una cifra difícil de igualar en un cargador rápido.
La potencia contratada también influye. Un cargador de 3,7 kW puede necesitar unas 11 horas para entregar cerca de 40 kWh, mientras que uno de 7,4 kW puede hacerlo en unas 5 o 6 horas, siempre que la instalación y el vehículo admitan esa potencia.
El wallbox añade un coste inicial
Para un uso habitual, recomiendo un wallbox, que es un equipo de recarga instalado en una pared con protecciones y circuito dedicado. Entre el equipo, el cableado y la instalación, el presupuesto puede situarse aproximadamente entre 700 y 1.500 euros, aunque la distancia hasta el cuadro eléctrico puede cambiar mucho la cifra.
Un enchufe doméstico convencional puede servir para una emergencia o para cargas ocasionales a baja potencia, pero no es mi opción para cargar todas las noches durante muchas horas. Una instalación específica ofrece más seguridad, permite programar horarios y reduce el riesgo de sobrecalentamiento.
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La energía solar cambia la cuenta
Con placas solares, el coste variable de la recarga puede bajar de forma notable, sobre todo si el coche permanece aparcado durante las horas de producción. Aun así, la electricidad solar no es completamente gratuita porque hay que considerar la inversión en paneles, inversor, mantenimiento y la energía que se deja de vender o utilizar en la vivienda.
La mejor estrategia suele ser combinar la carga solar durante el día con una tarifa económica para las horas en las que no hay producción. Esa flexibilidad es más importante que instalar un cargador con la máxima potencia.

La recarga pública compra tiempo, pero cuesta más
Los puntos públicos normales de corriente alterna son adecuados cuando el coche permanece aparcado durante una o varias horas. Los rápidos de corriente continua tienen sentido en viajes largos, y los ultrarrápidos están pensados para recuperar autonomía en pocos minutos, no necesariamente para reducir el gasto.
Como referencia de mercado, Repsol publica tarifas cercanas a 0,36 €/kWh para recarga normal, 0,48 €/kWh para rápida y 0,56 €/kWh para ultrarrápida. Iberdrola muestra también precios públicos orientativos alrededor de 0,35 €/kWh, aunque el importe exacto depende del cargador y de la aplicación utilizada.
| Situación | Opción más lógica | Motivo |
|---|---|---|
| Uso diario y coche aparcado por la noche | Wallbox doméstico | Menor coste y carga programable |
| Vivienda sin plaza propia | Punto público normal | Permite cargar durante compras o estacionamientos largos |
| Viaje de larga distancia | Carga rápida | Reduce la parada aunque aumenta el precio |
| Parada muy corta en carretera | Carga ultrarrápida | Prioriza el tiempo sobre el ahorro |
Hay un detalle que suele sorprender a quien empieza. Un vehículo anunciado como compatible con 150 kW no recibirá siempre esa potencia. La temperatura de la batería, el nivel de carga y la capacidad del propio coche pueden reducirla, especialmente cuando la batería se acerca al 80 %. Pagar por una estación muy potente no garantiza cargar al máximo anunciado.
El gasto mensual cambia mucho según dónde cargues
Para un conductor que recorre 1.000 kilómetros al mes con un consumo medio de 18 kWh/100 km, la red eléctrica deberá aportar aproximadamente 198 kWh, contando las pérdidas. El coste quedaría así:
| Modalidad | Coste mensual aproximado | Coste anual aproximado |
|---|---|---|
| Casa a 0,12-0,15 €/kWh | 24-30 € | 285-356 € |
| Casa a 0,16-0,20 €/kWh | 32-40 € | 380-475 € |
| Punto público normal | 59-79 € | 713-950 € |
| Recarga rápida | 89-109 € | 1.069-1.307 € |
La diferencia explica por qué yo no calculo el coste de un eléctrico usando solo el precio de la recarga rápida. Si el conductor dispone de garaje y realiza la mayoría de las cargas en casa, el ahorro por kilómetro puede ser muy amplio. Si depende siempre de estaciones públicas, la ventaja económica se reduce y hay que valorar también el tiempo y la disponibilidad.
Las suscripciones pueden mejorar el precio público cuando se utilizan muchos kWh al mes, pero solo compensan si se conoce el consumo habitual. Pagar una cuota fija para obtener descuentos que apenas se usan suele ser un falso ahorro.
La cifra que yo usaría para planificar tus cargas
Para hacer un presupuesto realista en España, calcularía 3-4 euros por cada 100 kilómetros si cargo en casa, entre 6 y 8 euros en puntos públicos normales y alrededor de 9-14 euros en estaciones rápidas o ultrarrápidas.
Después ajustaría la cifra según el consumo real del modelo, la tarifa contratada y el porcentaje de cargas que se hacen fuera. La idea más importante es sencilla: la batería determina cuánto puede almacenar el coche, pero el lugar y la hora de la recarga determinan cuánto pagarás realmente.