Cuando el calor aprieta, bajar el termostato hasta 18 ºC parece la solución más rápida, pero suele traducirse en más consumo y menos confort. La temperatura ideal del aire acondicionado en verano suele situarse entre 24 y 26 ºC, con ajustes distintos según la habitación, la humedad y la actividad de quienes la ocupan. En este artículo explico cómo encontrar el punto adecuado sin disparar la factura eléctrica.
El ajuste que mejor equilibra frescor, salud y consumo
- 26 ºC es una referencia eficiente para la mayoría de viviendas.
- Si hace mucho calor, empieza en 25 ºC y ajusta gradualmente.
- Cada grado menos puede aumentar el consumo aproximadamente un 7 %.
- Evita que el chorro de aire incida directamente sobre el cuerpo.
- Persianas, ventilación nocturna y filtros limpios reducen el trabajo del equipo.

La temperatura ideal del aire acondicionado en verano está entre 24 y 26 ºC
Para una vivienda española, 26 ºC suele ser el mejor punto de partida. El IDAE considera que una temperatura de 26 ºC o superior puede mantener el confort con ropa ligera, mientras que bajar varios grados el termostato no hace que la estancia se enfríe más deprisa.
En los días especialmente calurosos, ajustar el equipo a 24 o 25 ºC puede resultar razonable, sobre todo en dormitorios con mucha carga solar o en viviendas mal aisladas. Yo prefiero empezar en 26 ºC y bajar solo un grado si después de 20 o 30 minutos el ambiente sigue siendo incómodo.
| Situación | Ajuste orientativo | Qué conviene tener en cuenta |
|---|---|---|
| Vivienda bien aislada | 25-26 ºC | Puede mantener el confort con menos tiempo de funcionamiento. |
| Ola de calor | 24-25 ºC | Es mejor bajar poco a poco que seleccionar 18 ºC. |
| Dormitorio por la noche | 25-26 ºC | Usa temporizador y evita que el aire apunte a la cama. |
| Personas mayores, bebés o personas sensibles | 25-26 ºC | Evita cambios bruscos y corrientes directas. |
Por qué bajar el termostato no enfría más rápido
El aire acondicionado trabaja para alcanzar la temperatura seleccionada. Si marcas 18 ºC en una habitación que está a 30 ºC, el aparato no expulsará aire mágicamente más frío. Lo habitual es que el compresor funcione durante más tiempo, con mayor consumo eléctrico y una sensación de frío excesiva cuando finalmente se alcanza el ajuste.
El IDAE estima que una variación de un grado puede representar alrededor de un 7 % de ahorro o aumento en climatización, aunque el resultado real depende del aislamiento, la potencia del equipo, la humedad y las horas de uso. Por eso, pasar de 26 a 24 ºC puede tener más impacto en la factura de lo que parece.
También influye la diferencia entre el interior y el exterior. En mi caso, intento que no sea demasiado brusca, especialmente cuando voy a salir a la calle. Un cambio gradual resulta más agradable para la garganta y las vías respiratorias que pasar de una estancia helada al calor intenso del exterior.
Cómo ajustar el aire según la habitación y el momento del día
Durante las horas de más calor
Cierra persianas y ventanas antes de que el sol caliente la vivienda. Después, selecciona 25 o 26 ºC y utiliza el modo automático para que el equipo regule la potencia sin arrancar y detenerse continuamente.
Si una habitación recibe sol directo por la tarde, el problema puede estar más en la radiación que en la temperatura del aire. Un toldo, una persiana exterior o unas cortinas opacas suelen mejorar el resultado más que bajar el termostato dos grados.
Por la noche
Para dormir, normalmente basta con 25 o 26 ºC, una velocidad baja del ventilador y el temporizador activado. Mantener el equipo toda la noche a 20 ºC suele resecar el ambiente y puede provocar despertares por frío.
En zonas secas, el modo de deshumidificación no siempre es necesario. En la costa o en viviendas con humedad elevada, el modo dry puede mejorar la sensación térmica, pero conviene usarlo con moderación porque también consume energía y no sustituye a una ventilación adecuada.
Cuando la vivienda está vacía
Si vas a ausentarte durante varias horas, apaga el equipo o utiliza una programación horaria. En una vivienda muy calurosa, puede tener sentido encenderlo poco antes de regresar, en lugar de mantenerlo funcionando sin nadie dentro.
Qué medidas reducen el consumo sin renunciar al confort
La temperatura seleccionada importa, pero no es el único factor. Una vivienda que gana mucho calor por ventanas, paredes o tejado obligará al aparato a trabajar más, incluso con un termostato bien ajustado.
- Ventila de noche o a primera hora, cuando la temperatura exterior sea inferior.
- Cierra persianas y toldos en las fachadas expuestas al sol.
- Mantén cerradas las puertas y ventanas de la estancia climatizada.
- Limpia los filtros con regularidad, especialmente tras periodos de uso intensivo.
- Combina el aire acondicionado con un ventilador de techo para repartir mejor el aire.
- Programa el apagado automático cuando la habitación ya esté confortable.
Un ventilador no baja realmente la temperatura de la habitación, pero mueve el aire sobre la piel y puede mejorar mucho la sensación de frescor. El IDAE señala que esa sensación puede equivaler a varios grados menos, con un consumo muy inferior al de un equipo de aire acondicionado.
La limpieza también cuenta. Un filtro sucio reduce el caudal de aire, aumenta el ruido y puede hacer que el aparato tarde más en alcanzar la temperatura fijada. Antes de pensar en comprar un equipo nuevo, yo revisaría primero algo tan básico como el estado de los filtros y el cierre de las ventanas.
Errores habituales que empeoran el confort y la factura
Seleccionar 18 o 20 ºC para enfriar antes
Es el error más común. El equipo no enfría más rápido por tener un objetivo extremo, pero sí puede funcionar durante más tiempo y crear una diferencia incómoda entre habitaciones.
Dirigir el chorro hacia el sofá o la cama
El aire directo puede producir sensación de frío, sequedad o molestias musculares aunque la temperatura general sea correcta. Orienta las lamas hacia el techo o distribuye el flujo de forma indirecta para que el ambiente se enfríe de manera más uniforme.
Abrir las ventanas mientras el equipo está encendido
Esta práctica obliga al aire acondicionado a compensar continuamente la entrada de aire caliente y húmedo. Si necesitas renovar el aire, apaga el equipo, ventila durante unos minutos y vuelve a cerrarlo antes de encenderlo.
Lee también: ¿Cuánto dura un aire acondicionado? Guía para alargar su vida útil
Ignorar la humedad
Dos habitaciones a 26 ºC pueden sentirse muy diferentes si una tiene humedad elevada. En ese caso, mejorar la ventilación, controlar las filtraciones y utilizar ocasionalmente la deshumidificación puede ser más eficaz que reducir la temperatura hasta 22 ºC.
Una rutina sencilla para mantener 26 ºC sin pasar calor
Mi método es bastante simple. Ventilo cuando el exterior está más fresco, cierro las protecciones solares antes de que entre el sol y enciendo el equipo a 26 ºC. Solo bajo a 25 ºC si la sensación térmica sigue siendo incómoda después de un rato.
También reviso que el aire no incida directamente sobre las personas y programo el apagado cuando la vivienda ya está estable. Esta combinación suele dar mejores resultados que perseguir una temperatura muy baja durante todo el día.
La respuesta corta es clara: para la mayoría de los hogares, 24-26 ºC ofrece un equilibrio razonable entre frescor, salud y eficiencia. La cifra exacta depende de la humedad, el aislamiento y la actividad, pero empezar en 26 ºC y ajustar gradualmente evita muchos excesos y ayuda a climatizar de forma más sostenible.