Una vivienda puede ganar confort todo el año sin llenar las paredes de radiadores ni acumular unidades interiores visibles. La aerotermia por conductos permite climatizar varias estancias desde una unidad oculta, pero el resultado depende mucho del diseño de los conductos, el aislamiento y la elección del equipo. Aquí explico cómo funciona, qué instalación necesita, cuánto puede costar en España y en qué casos realmente compensa.
La distribución canalizada funciona bien cuando el diseño acompaña al equipo
- Dos soluciones distintas: bomba de calor aire-aire por conductos o aerotermia aire-agua con fancoils.
- Coste orientativo: entre 8.000 y 15.000 euros para una instalación completa con climatización y agua caliente sanitaria.
- El aislamiento importa más que la potencia: una vivienda mal aislada puede consumir mucho incluso con una máquina eficiente.
- Los conductos deben estar bien dimensionados: las pérdidas de carga, las fugas y el ruido reducen el rendimiento.
- La mejor opción depende del uso: no es lo mismo querer solo frío y calor que sustituir también una caldera y producir agua caliente.

Qué significa realmente climatizar con aerotermia por conductos
La aerotermia aprovecha la energía térmica del aire exterior mediante una bomba de calor. Con electricidad, el equipo puede producir calefacción, refrigeración y, en muchos sistemas, agua caliente sanitaria. La energía no se genera quemando combustible, sino trasladando calor de un ambiente a otro.
Cuando se habla de una instalación canalizada, el aire tratado se reparte por una red de conductos situada normalmente sobre un falso techo. El retorno aspira el aire de la vivienda y las rejillas o difusores impulsan el aire caliente o frío en cada estancia. El resultado visual es discreto, aunque la obra necesaria puede ser importante si la casa no tiene preinstalación.
La diferencia entre aire-aire y aire-agua
Esta distinción evita muchas confusiones comerciales. En un sistema aire-aire, la unidad exterior y la unidad interior intercambian refrigerante, y la máquina interior impulsa directamente aire caliente o frío por los conductos. Es una solución parecida al aire acondicionado por conductos, aunque con función de calefacción mediante bomba de calor.
En un sistema aire-agua, la unidad exterior calienta o enfría agua. Esa agua llega a uno o varios fancoils ocultos, que son los encargados de mover el aire por la red de conductos. Esta configuración permite añadir un depósito de agua caliente sanitaria y combinar la climatización con suelo radiante o radiadores de baja temperatura.
| Característica | Aire-aire por conductos | Aire-agua con fancoils |
|---|---|---|
| Calefacción y refrigeración | Sí | Sí |
| Agua caliente sanitaria | Normalmente no | Sí, con depósito |
| Obra e instalación | Más sencilla | Más compleja |
| Precio habitual | Más bajo | Más alto |
| Mejor uso | Climatización por aire | Electrificación integral de la vivienda |
Mi recomendación es no aceptar un presupuesto que solo diga “aerotermia por conductos”. Hay que comprobar qué fluido circula, si incluye ACS y cuántas unidades interiores incorpora. Dos propuestas con nombres similares pueden ofrecer prestaciones y precios muy diferentes.
Cómo se diseña una instalación que funcione de verdad
El primer paso no consiste en elegir una marca, sino en calcular la carga térmica de cada zona. La potencia depende de la superficie, orientación, ventanas, aislamiento, altura de los techos, clima local y uso de las habitaciones. Una máquina sobredimensionada puede costar más, arrancar y parar con frecuencia y controlar peor la humedad.
La red de conductos es parte del sistema
Los conductos deben tener una sección adecuada para transportar el caudal sin provocar demasiada presión ni ruido. También necesitan aislamiento térmico y estanqueidad, especialmente cuando pasan por falsos techos, garajes o zonas no climatizadas. Una fuga pequeña no parece grave, pero multiplicada por toda la red puede elevar el consumo y crear desequilibrios entre habitaciones.
Conviene pedir que el presupuesto especifique el tipo de conducto, el aislamiento, las rejillas, el retorno y la accesibilidad para mantenimiento. Las soluciones flexibles son prácticas y económicas, pero no deben quedar aplastadas ni instaladas con curvas innecesarias. En tramos principales, una red rígida o semirrígida bien calculada suele ofrecer un control más estable.
Control por zonas y calidad del aire
Una instalación con una única zona trata toda la vivienda como si estuviera siempre ocupada. El zonificado mediante compuertas motorizadas permite regular dormitorios, salón y zonas de paso de forma independiente, aunque añade coste y exige una puesta en marcha más precisa.
También hay que diferenciar climatización y ventilación. Los conductos de la bomba de calor recirculan principalmente el aire interior, pero no sustituyen por sí solos un sistema de renovación de aire. Si la vivienda necesita ventilación mecánica, esta debe proyectarse aparte, con sus propios caudales, filtros y recuperador si procede.
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Ubicación de las unidades
La unidad exterior necesita espacio libre para expulsar el aire y debe instalarse con soportes antivibración. No conviene encerrarla en un balcón pequeño ni colocarla donde el aire expulsado vuelva a entrar. La unidad interior debe quedar accesible para limpiar filtros y revisar bandejas de condensados.
En viviendas españolas, la evacuación del agua de condensación merece una atención especial durante el verano. Una pendiente incorrecta o un desagüe mal sellado puede acabar provocando goteos dentro del falso techo. Es un detalle poco visible al comprar, pero muy importante después.
Cuánto cuesta y qué incluye normalmente el presupuesto
En España, el precio depende sobre todo de si existe una preinstalación y de si el sistema produce también agua caliente sanitaria. Como referencia orientativa en 2026, una solución aire-aire canalizada puede situarse entre 3.500 y 7.000 euros, mientras que una instalación aire-agua completa suele moverse entre 8.000 y 15.000 euros.
| Partida | Rango orientativo | Qué puede modificarlo |
|---|---|---|
| Bomba de calor y unidad interior | 3.000-8.000 € | Potencia, tecnología y número de unidades |
| Red nueva de conductos | 2.000-5.000 € | Superficie, falsos techos y dificultad de obra |
| Depósito de ACS | 800-2.000 € | Capacidad y configuración hidráulica |
| Control por zonas | 600-1.800 € | Número de estancias y automatización |
| Puesta en marcha y legalización | 300-900 € | Comunidad autónoma y alcance del trabajo |
Estas cifras sirven para detectar presupuestos poco realistas, no para sustituir una visita técnica. Una vivienda de 100 m² con conductos ya instalados puede requerir una inversión muy distinta a otra de la misma superficie que necesita abrir techos, rehacer retornos y adaptar la instalación eléctrica.
Yo pediría al menos tres presupuestos desglosados y comprobaría si incluyen IVA, desmontaje del equipo anterior, andamios, albañilería, equilibrado de caudales, retirada de residuos y garantía. Las ayudas públicas y los Certificados de Ahorro Energético pueden reducir el desembolso, pero dependen de la convocatoria, la actuación y la documentación presentada.
Ventajas y límites frente a otras opciones
La principal ventaja de este sistema es que reúne calefacción y refrigeración en una única red, con una estética limpia y una distribución bastante uniforme. Además, una bomba de calor eficiente puede entregar varias unidades de calor por cada unidad eléctrica consumida, aunque el rendimiento real cambia con la temperatura exterior y la temperatura de impulsión.
- Confort visual: solo quedan visibles las rejillas y los termostatos.
- Versatilidad: puede cubrir frío, calor y ACS en una instalación aire-agua.
- Rapidez de respuesta: el aire modifica la temperatura de las estancias con más rapidez que algunos sistemas radiantes.
- Menor eficiencia con mala envolvente: el equipo tendrá que trabajar más horas si hay filtraciones o poco aislamiento.
- Limitación del aire: algunas personas prefieren el calor estable y silencioso de un suelo radiante.
- Obra y mantenimiento: los conductos complican la reforma y deben poder inspeccionarse y limpiarse.
Frente a los splits, la solución canalizada ofrece una estética más homogénea, pero pierde flexibilidad si solo se utiliza una habitación. Frente al suelo radiante, responde más deprisa, aunque puede generar movimiento de aire y no proporciona la misma sensación de calor envolvente.
En mi opinión, los conductos tienen mucho sentido en una vivienda nueva, una reforma integral o una casa con preinstalación aprovechable. Para un piso pequeño ya terminado, instalar varios equipos independientes puede resultar más barato y permitir un control más ajustado del consumo.
Qué revisar antes de firmar la instalación
La propuesta debería incluir una memoria sencilla con potencia calculada, esquema hidráulico o frigorífico, ubicación de equipos y distribución de conductos. Si solo aparece la marca y los kilovatios, falta información esencial para comparar.
- Confirmar el tipo de sistema: aire-aire o aire-agua con fancoils.
- Solicitar el rendimiento estacional: revisar SCOP para calefacción y SEER para refrigeración, no solo la potencia máxima.
- Comprobar el nivel sonoro: tanto de la unidad exterior como de las unidades interiores y rejillas.
- Preguntar por el retorno: una mala aspiración puede causar ruido, bajo caudal y desequilibrios.
- Exigir regulación y equilibrado: cada estancia debe recibir el caudal previsto.
- Definir el mantenimiento: limpieza de filtros, revisión de condensados y comprobación de la unidad exterior.
También revisaría la potencia eléctrica contratada. Una bomba de calor no consume de forma constante su potencia nominal, pero la vivienda debe soportar los picos junto con cocina, termo, vehículo eléctrico u otros equipos. Si se combina con placas solares, el autoconsumo puede reducir el coste de funcionamiento, aunque no elimina la necesidad de diseñar correctamente la instalación.
El mantenimiento no suele ser complejo. Lo habitual es limpiar filtros varias veces al año, revisar desagües y comprobar que las rejillas no estén obstruidas. La vida útil puede superar los 15 años con un equipo de calidad, una instalación bien ejecutada y revisiones periódicas.
La decisión correcta depende de cómo se usará la vivienda
Una instalación canalizada de aerotermia puede ser una excelente solución para climatizar toda la casa, pero no es automáticamente la más económica ni la más adecuada. Funciona especialmente bien cuando existe una buena envolvente térmica, hay espacio para los conductos y se busca integrar calefacción, refrigeración y agua caliente.
Antes de aceptar una oferta, compararía el coste total, el rendimiento estacional, el nivel de ruido, la facilidad de mantenimiento y la posibilidad de regular cada zona. Un buen cálculo y una red de conductos bien ejecutada influyen más que una diferencia pequeña entre marcas. Ahí está la diferencia entre una instalación que simplemente funciona y otra que mantiene el confort sin disparar la factura eléctrica.