La recarga puede ser una de las mayores ventajas económicas de un coche eléctrico, pero solo cuando la electricidad se compra en las horas adecuadas y la potencia contratada encaja con el uso real. En esta guía comparo las principales modalidades de tarifa para coche eléctrico en España, explico cuánto puede costar recorrer 1.000 kilómetros y señalo los errores que más encarecen la factura.
La tarifa adecuada depende más de tus horarios que del nombre comercial
- Recarga nocturna: suele encajar bien con una tarifa por periodos o específica para vehículos eléctricos.
- Consumo estimado: un coche que gasta 17 kWh cada 100 km necesita unos 170 kWh para recorrer 1.000 km.
- Coste doméstico orientativo: la recarga en casa puede situarse aproximadamente entre 19 y 39 euros por cada 1.000 km, según el contrato y las pérdidas.
- Potencia: subirla sin necesidad puede anular buena parte del ahorro conseguido con un kWh barato.
- Recarga pública: es más cómoda para viajes, pero normalmente cuesta bastante más que cargar en casa.
Qué debe ofrecer una buena tarifa para cargar un coche eléctrico
Una tarifa eléctrica pensada para la movilidad eléctrica no tiene por qué llevar necesariamente la palabra “coche” en el nombre. Lo importante es que ofrezca un precio competitivo en las horas en las que el vehículo permanece aparcado, normalmente durante la noche, y que no esconda una cuota fija desproporcionada.
En una vivienda habitual, lo más común es utilizar el peaje doméstico 2.0TD. Esta modalidad divide el día laborable en tres periodos de energía: punta, llano y valle. De lunes a viernes, el valle suele concentrarse entre las 00:00 y las 08:00, mientras que los fines de semana y determinados festivos nacionales todas las horas se consideran valle.
La antigua tarifa supervalle específica para coches eléctricos ya no funciona como modalidad independiente. Por eso, cuando una comercializadora anuncia una tarifa especial, normalmente está ofreciendo un contrato del mercado libre con un precio reducido en ciertas franjas, una cuota mensual o algún sistema de gestión inteligente de la recarga.
Las tres opciones que merece la pena comparar
| Modalidad | Cuándo encaja mejor | Principal ventaja | Riesgo |
|---|---|---|---|
| Precio por periodos | Recargas nocturnas y consumo planificable | Permite aprovechar las horas valle | Exige organizar los horarios |
| Precio fijo | Quien busca estabilidad | Facilita prever el gasto mensual | Puede ser caro si el precio fijo es elevado |
| Tarifa indexada o PVPC | Usuarios capaces de desplazar el consumo | Permite aprovechar horas baratas del mercado | El coste cambia y requiere revisar los precios |
Mi criterio es sencillo: si el coche duerme habitualmente en casa y puedes programar la carga, empezaría comparando una tarifa por periodos con una indexada. Si la prioridad es no tener sorpresas, una tarifa fija puede compensar, pero solo después de revisar el precio total y no únicamente la cifra promocional del kWh.
Cuánto cuesta realmente cargar un coche eléctrico en casa
El consumo depende del modelo, la temperatura, la velocidad y el tipo de recorrido. Como referencia razonable, un turismo eléctrico puede gastar alrededor de 15 a 22 kWh por cada 100 kilómetros. Para hacer una cuenta práctica, utilizaré 17 kWh cada 100 km.
Con ese consumo, recorrer 1.000 kilómetros requiere unos 170 kWh en la batería. La energía que sale del contador suele ser algo mayor, porque la recarga tiene pérdidas. Si añadimos aproximadamente un 10% o un 15%, el consumo real facturado puede acercarse a 187-196 kWh.
| Precio efectivo de la energía | Coste aproximado por 1.000 km | Situación habitual |
|---|---|---|
| 0,10 €/kWh | 19-20 € | Recarga muy bien programada |
| 0,15 €/kWh | 28-30 € | Precio doméstico competitivo |
| 0,20 €/kWh | 37-39 € | Contrato menos favorable o recarga fuera de valle |
Son cifras orientativas y no incluyen de forma separada la parte fija del contrato, el alquiler del contador ni posibles impuestos. Aun así, ayudan a entender la diferencia. Cargar en casa a 0,10 €/kWh no es lo mismo que hacerlo de forma habitual a 0,20 €/kWh, especialmente si recorres más de 15.000 kilómetros al año.
Para comparar ofertas, multiplico siempre tres datos: kilómetros mensuales, consumo del vehículo y precio efectivo de la energía. Después añado la cuota fija. Una tarifa con un kWh muy barato puede dejar de ser interesante si exige pagar una suscripción mensual elevada o contratar servicios que no necesitas.
Cómo elegir entre una tarifa nocturna, una fija y una indexada
Tarifas con discriminación horaria
Son una opción lógica cuando el coche se carga durante la madrugada. La recarga programada permite evitar las horas punta y, además, los fines de semana ofrecen muchas horas de precio valle. El inconveniente aparece cuando utilizas el coche durante el día y vuelves a casa con la batería casi vacía, porque quizá no puedas esperar hasta la noche.
También debes comprobar el precio de la energía en las horas llanas y punta, ya que la vivienda sigue consumiendo electricidad durante todo el día. En mi experiencia, el error más habitual es mirar solo el precio nocturno y olvidar que la cocina, el aire acondicionado o la calefacción pueden concentrar mucho consumo en las franjas caras.
Tarifas de precio fijo
Ofrecen el mismo precio del kWh durante todo el día o durante una franja definida. Son cómodas para quien no quiere vigilar horarios y pueden tener sentido si el coche se recarga de forma irregular. Algunas incluyen una cantidad mensual de energía, por ejemplo, un bono de alrededor de 200 kWh.
El cálculo cambia por completo si no consumes todo el bono o si pagas el exceso a un precio elevado. Antes de contratar, revisaría la cuota mensual, los kWh incluidos, el coste del excedente y la permanencia. El precio promocional rara vez cuenta toda la historia.
PVPC y tarifas indexadas
Estas modalidades trasladan al consumidor la variación del mercado eléctrico, con precios que cambian según la hora. Pueden resultar atractivas para quien tiene un cargador inteligente y acepta programar la recarga en las horas más económicas, pero exigen algo más de atención.
No las recomendaría a una persona que necesita cargar siempre a cualquier hora y quiere conocer exactamente el gasto mensual. Sí las consideraría para un hogar flexible, especialmente si puede desplazar también otros consumos como el termo eléctrico, la lavadora o el lavavajillas.
La potencia contratada puede cambiar más la factura que el kWh
Un cargador doméstico suele trabajar a 3,7 kW, 7,4 kW o más. Eso no significa que tengas que contratar automáticamente esa potencia adicional. Si cargas a 3,7 kW durante ocho horas, puedes añadir cerca de 30 kWh en una noche, suficiente para muchos desplazamientos diarios.
Con 7,4 kW el tiempo se reduce, pero aumenta la exigencia sobre la instalación y puede ser necesario contratar más potencia. Si tu vivienda ya tiene contratados 4,6 kW, quizá puedas cargar lentamente mientras duermes sin modificar nada. Un sistema de gestión dinámica de carga también puede limitar el cargador cuando funcionan otros aparatos.
Yo comprobaría primero la potencia máxima utilizada en las facturas recientes. Subirla “por si acaso” es una decisión cara y difícil de justificar si el vehículo pasa diez horas aparcado cada noche.
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Cuándo conviene separar el contador
En una plaza de garaje comunitaria, algunas instalaciones permiten conectar el punto de recarga al suministro de la vivienda y otras requieren un circuito o contrato independiente. Separar el consumo puede facilitar el control, pero añade costes de alta, instalación y gestión.
La elección depende de la distancia entre el cuadro eléctrico y la plaza, de las normas de la comunidad y de la potencia disponible. Antes de comparar tarifas, pediría un presupuesto eléctrico completo que incluya protecciones, cableado, legalización y posibles obras. El precio de la energía no compensa una instalación mal dimensionada.
Recarga pública y doméstica no cumplen la misma función
La recarga pública es fundamental para viajar, pero no suele ser la opción más barata para el uso diario. Como orientación, los puntos públicos de corriente alterna pueden moverse aproximadamente entre 0,25 y 0,45 €/kWh, mientras que los cargadores rápidos en corriente continua pueden situarse alrededor de 0,40-0,70 €/kWh, según operador, ubicación, potencia y suscripción.
| Tipo de recarga | Precio orientativo | Uso más razonable |
|---|---|---|
| Doméstica en horario barato | 0,10-0,15 €/kWh | Recarga habitual |
| Punto público AC | 0,25-0,45 €/kWh | Compras, trabajo o estacionamientos largos |
| Carga rápida DC | 0,40-0,70 €/kWh | Viajes y paradas de corta duración |
Una recarga rápida puede ahorrar tiempo, pero no conviene utilizarla como sustituto permanente de la carga doméstica si tienes acceso a un enchufe o cargador propio. En viajes largos, el precio se justifica por la velocidad y la disponibilidad, no por el coste energético.
También hay que revisar si la aplicación cobra por tiempo ocupado, si existe una tarifa de bloqueo después de terminar la carga y si el precio cambia entre usuarios registrados y no registrados. La diferencia final puede ser importante cuando el coche permanece conectado más tiempo del necesario.
Errores que encarecen la tarifa del coche eléctrico
- Elegir por el precio promocional sin calcular la cuota fija ni el precio tras el periodo inicial.
- Contratar demasiada potencia para cargar más rápido, aunque el coche permanezca aparcado toda la noche.
- Confundir tarifa valle con precio mínimo garantizado. El periodo regulado y el precio comercial no son exactamente lo mismo.
- Cargar siempre en hora punta por no utilizar la programación del vehículo o del wallbox.
- Ignorar las pérdidas de carga al calcular el coste real por kilómetro.
- Usar cargadores rápidos para todo, incluso cuando existe una alternativa doméstica más barata.
Un cargador inteligente puede resolver buena parte de estos problemas. Permite fijar una hora de salida, limitar la potencia y aprovechar las franjas económicas sin tener que acordarse cada noche. No hace milagros, pero sí convierte una tarifa variable en una herramienta mucho más manejable.
La decisión que suele salir mejor en 2026
Para la mayoría de conductores que tienen plaza y cargan en casa, empezaría con una tarifa doméstica por periodos o una oferta específica para movilidad eléctrica, siempre que el contrato muestre con claridad precio, cuota, potencia, excedentes y permanencia. La clave no está en encontrar una cifra llamativa, sino en adaptar la factura a tus horarios reales.
Si recorres pocos kilómetros, una tarifa fija puede darte tranquilidad sin que el coste energético tenga demasiado peso. Si haces muchos kilómetros y puedes programar la carga, una modalidad nocturna o indexada suele ofrecer más margen de ahorro. Y si no puedes cargar en casa, priorizaría una red pública amplia y fiable antes que una tarifa barata difícil de utilizar.
La mejor tarifa para un coche eléctrico es, en definitiva, la que encaja con tu rutina, tu instalación y tus kilómetros mensuales. Revisaría el contrato una vez al año, porque las promociones terminan y las condiciones del mercado cambian, pero mantendría una regla constante: cargar en casa cuando sea posible y reservar la carga rápida para cuando realmente aporta valor.